a�?UNA MAA�ANAa�?, el nuevo disco de Spinetta.

A Luis Alberto Spinetta le gusta hacer su trabajo en silencio, encerrado en su laboratorio/ estudio La Diosa Salvaje, del cual emerge (no con demasiada frecuencia) para sus presentaciones en vivo; prA?cticamente sin notas ni apariciones pA?blicas. avapro. Se dirA�a que el suyo es un universo autocontenido, y esa insularidad se transmite a su obra, que orbita en un cosmos spinettiano con sus propias leyes, que guardan poca relaciA?n con las que rigen el mundo exterior. Es como si dijera: “Todo lo que quiero decir estA? en mi mA?sica”, y queda en nosotros interpretarla.

Incansable, casi se dirA�a que indiferente a cualquier otro dictado que no sea el de su propia musa, Spinetta a��convertido hoy mA?s que nunca en artista de culto viene envuelto en una ascendente espiral creativa que incluye sus A?ltimos A?lbumes, Para los A?rboles (2003), Pan (2005) e incluso el EP Camalotus (2004). Sin presentar cambios radicales con respecto a los anteriores, se dirA�a que su nueva producciA?n, Un maA�ana, representa el pico de este ascenso. En primer lugar, se nota el cuidado puesto de manifiesto en el sonido, sumamente depurado, con pocas sobre grabaciones y mucho aire entre los instrumentos (Luis ha vuelto a grabar en cinta analA?gica), lo que permite apreciar la intrincada telaraA�a armA?nico-melA?dica de sus temas sin oscurecerla. Su voz suena mejor que nunca, prA�stina y delicada, y explora a��ademA?s de su clA?sico registroa�� otras zonas mA?s graves. TambiA�n es notable el afianzamiento de su banda, conformada por Claudio Cardone en teclados, Nerina Nicotra en bajo y Sergio Verdinelli en baterA�a. Hay “violeros estrellas invitadas” (Spinetta dixit) que aportan algunos solos, como el uruguayo NicolA?s Ibarburu, el reaparecido SartA�n Asaresi, y Baltasar Comotto (de la banda del Indio Solari), que contribuye con un solo pleno de lirismo a��con lo que parece ser un e-bowa��, en “Despierta en la brisa”, uno de los grandes temas del A?lbum. El propio Luis muestra su impronta de violero exquisito en “Preso ventanilla”, una fA?bula surreal que parece extraA�da de un cuadro de Chagall.

Ya desde el tA�tulo, Un maA�ana parece proponer una visiA?n mA?s esperanzada (visible tambiA�n en el arte de tapa, con el dibujito de una figura humana ascendiendo por una escaleraa�� A?al cielo?); las canciones tienen una inmediatez que las torna mA?s accesibles que en trabajos anteriores. Es un A?lbum ciento por ciento Spinetta, en el que uno puede encontrar referencias (reales o imaginadas) a su propia obra: la primera frase de “La mendiga” (“silba y yira alguien en Balvanera…”) nos ubica directamente en territorio Bajo Belgrano. El disco alcanza un momentum excepcional a la altura del cuarto tema, “Vuelo al fin”, de una potencia estremecedora, de lo mejor del Spinetta mA?s reciente. ContinA?a con “Hiedra al sol”, bella canciA?n acA?stica que remite a las A�pocas de Kamikaze. “CanciA?n para Olga”, un tema en tres secciones con deliciosos interludios de cuerdas, recuerda al Flaco mA?s “progresivo” de Invisible o Artaud, y el instrumental que da tA�tulo al A?lbum, con mA�tricas irregulares y un logrado solo de guitarra del propio Luis, nos transporta al espacio de Jade o la banda Spinetta del 77.

QuizA?s uno de los versos de la mencionada “CanciA?n para Olga”, una de las piezas centrales del A?lbum, sirva como manifiesto del Spinetta versiA?n 2008, algo asA� como una radiografA�a de su actual estado de A?nimo: “Hay una esperanza de que cambie el viento/ el que fue ladeando todas las acacias aquA�”.

Fuente: Rolling Stone cefadroxil 500 mg purchase.

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